En una atmósfera familiar e informal, a unos pasos de La Ceiba de Los Prados, uno de los árboles más antiguos de la capital dominicana (tiene más de 300 años) funciona la pastelería-restaurante Casa Dede.
Me lleva a conocerla Maricha Martínez Sosa. Aquí almorzamos, celebrando por adelantado, pero sin alcohol, su cumpleaños.














