Seleccionar una universidad es una decisión importante para quienes se preparan para dejar atrás la secundaria, y también para sus familias.

Hay muchas emociones involucradas: alegría, orgullo, nostalgia, incertidumbre, temor a lo desconocido e ilusión.

 Al mismo tiempo, la diversidad de opciones disponibles y el desconocimiento de ese nuevo mundo pueden abrumar y hacer que el proceso de elección se vislumbre retador.

La verdad es que no tiene que serlo. Con acompañamiento y orientación, este puede ser un momento positivo, de crecimiento y entusiasmo.