Desde su inauguración, en 1969, el Observatorio La Silla de ESO ha estado en la vanguardia de la astronomía. Su batería de instrumentos ha permitido a los astrónomos hacer descubrimientos innovadores y ha allanado el camino para las futuras generaciones de telescopios. Incluso tras de 50 años de observaciones, los telescopios de ESO en La Silla continúan impulsando los límites de la astronomía, descubriendo mundos alienígenas y revelando detalles impresionantes del cosmos.

La construcción de La Silla, en la cumbre de la montaña chilena de Cinchado-norte, a las afueras del desierto de Atacama, comenzó en 1965, tres años después de la fundación de ESO. El sitio fue elegido por su accesibilidad, su clima seco y las óptimas condiciones de observación, perfectas para la construcción de un observatorio líder mundial.

 

Para hacer las observaciones, se comenzó utilizando los telescopios de 1-m y 1.52-m de ESO, relativamente pequeños. A medida que el observatorio ha ido consolidándose, la cantidad y variedad de telescopios en La Silla se ha incrementado, albergando actualmente un total de 13 telescopios operativos — no sólo de ESO sino de países, universidades y colaboraciones de todo el mundo. Estos telescopios incluyen TRAPPIST–Sur, el telescopio REM (Rapid Eye Mount telescope) y el telescopio buscador de estallidos de rayos gamma TAROT.

 

Incluso 50 años después de su inauguración, La Silla sigue siendo un bastión de ESO a la vanguardia de la astronomía, proporcionando los datos para más de doscientos artículos científicos cada año. Aunque el buque insignia del observatorio es ahora el VLT (Very Large Telescope), en Paranal, ESO todavía opera en La Silla dos de los telescopios de clase 4 metros más productivos del mundo. El primer telescopio principal de ESO, el ESO de 3,6 metros, alberga al buscador de planetas extrasolares más importante del mundo, HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher), un espectrógrafo con precisión inigualable que ha descubierto decenas de mundos alienígenas.