ELGRAFICODELSUR.COM.–  La reciente directiva firmada por Donald Trump para preparar el regreso de los astronautas estadounidenses a la Luna ha reavivado el interés en la exploración espacial tripulada. Sin embargo, a la NASA aún le quedan por delante de tres a cinco años para estrenar su nueva plataforma de vuelos tripulados, el Space Launch System y la nave Orión. Mientras, los operadores privados podrían adelantarse en 2018 con sus primeros viajes tripulados. La Dragon 2 de SpaceX debería despegar en abril con un viaje sin tripulación a la Estación Espacial Internacional, para seguir en agosto con un vuelo de demostración tripulado. Boeing y Bigelow Aerospace confían en lograr estos mismos hitos en agosto y noviembre con su CST-100 Starliner.

Si estos planes se cumplen, las compañías privadas del llamado New Space estarán ya en condiciones de mirar de igual a igual a las agencias espaciales públicas. Pero al mismo tiempo apuntan a objetivos aún más ambiciosos para abrir el espacio al turismo. En febrero de 2017, SpaceX anunció su intención de enviar su cápsula Dragon 2 con dos turistas a bordo en un vuelo alrededor de la Luna a finales del nuevo año, una estimación que no pocos expertos consideran poco realista.

Con un enfoque más modesto, pero que también inauguraría una nueva época de la historia humana en el espacio, las compañías Virgin Galactic y Blue Origin aspiran a lanzar en 2018 sus primeros vuelos suborbitales para pasajeros de pago.