Kepler-51 es una estrella ubicada a 2615 años-luz de la Tierra. Esa estrella tiene cuatro planetas conocidos, al menos tres de los cuales son planetas del todo inusuales: su densidad es bajísima. Estos tres mundos superesponjosos tienen aproximadamente el tamaño de Saturno pero solo unas pocas veces la masa de la Tierra, casi como si estuviesen huecos. Kepler-51d es el más frío y menos denso de los planetas en ese sistema solar, y el que desafía con mayor descaro las teorías más aceptadas sobre la formación de planetas.
“Creemos que los tres planetas interiores que orbitan Kepler-51 tienen núcleos diminutos y atmósferas gigantescas, la combinación de todo lo cual hace que la densidad media sea la misma que la del algodón de azúcar”, explica Jessica Libby-Roberts, antes de la Universidad Estatal de Pensilvania y ahora en la de Tampa, ambas en Estados Unidos, y primera firmante de un nuevo estudio sobre estos planetas fantasmales. “Estos planetas superesponjosos de densidad ultrabaja son raros y desafían a los conocimientos convencionales sobre cómo se forman los planetas gigantes gaseosos. Y por si explicar cómo se formó uno no fuera ya suficientemente difícil, ¡este sistema tiene tres!”, subraya Libby-Roberts.
Los planetas gigantes gaseosos suelen tener un núcleo denso y, por lo tanto, una fuerte atracción gravitatoria que atrae y retiene los gases. Por regla general, estos planetas se forman lejos de su estrella, como Júpiter y Saturno lo están del Sol. Sin embargo, Kepler-51d no tiene un núcleo denso, y su distancia a su estrella es aproximadamente la misma que la de Venus al Sol.
Kepler-51 es una estrella relativamente activa, y sus vientos estelares deberían haber dispersado fácilmente los gases de este planeta. “Es posible que el planeta se haya formado más lejos de su estrella y se haya acercado a ella, pero aún nos quedan muchísimas preguntas sobre cómo se formó este y los demás planetas de ese sistema solar», confiesa Libby-Roberts.














