Cuenta la leyenda que el pelo de María Antonieta se volvió canoso de la noche a la mañana justo antes del día en que fue ejecutada por decapitación en la guillotina. Aunque la leyenda es inexacta (el pelo que ya ha salido del folículo no cambia de color) un nuevo estudio realizado por un equipo internacional que incluye a Martin Picard, Ayelet Rosenberg y Shannon Rausser, los tres de la Universidad de Columbia en la ciudad estadounidense de Nueva York, ha explorado la cuestión de si el estrés psicológico promueve el encanecimiento del cabello.
Picard y sus colegas analizaron pelos individuales de 14 voluntarios. Los resultados se compararon con el diario de estrés en el que cada voluntario anotaba periódicamente su nivel de estrés.
Al crecer, cada pelo refleja las circunstancias del momento correspondientes a la salud de la persona. Así, micra a micra, es posible hacer un seguimiento de cómo vivió la persona desde el tramo más antiguo de ese pelo hasta el más nuevo.
Cuando los cabellos fueron sincronizados y cotejados con los diarios de estrés por el equipo de investigación, se revelaron asociaciones sorprendentes entre el estrés y el encanecimiento del cabello y, en algunos casos, una inversión del encanecimiento al desaparecer o disminuir mucho el estrés. Acerca de esto último, hasta donde saben los autores del estudio, esta es la primera vez que se documenta cuantitativamente tal reversión.
«Hubo un individuo que se fue de vacaciones, y cinco cabellos de esa persona volvieron a ser oscuros durante las vacaciones «, destaca Picard.














