Los estallidos de rayos gamma (GRBs, por sus siglas en inglés) son las explosiones más luminosas del universo. En ellas se emiten ráfagas de rayos gamma, la más potente forma de luz. La duración de estos fogonazos es breve. Su origen fue un misterio total durante años. Es lógico suponer que se generan mediante procesos muy violentos en astros de gran masa dentro de galaxias. En los últimos años, esta vinculación se ha vuelto cada vez más obvia. Sin embargo, hay casos en los que ningún objeto astronómico parece intervenir. Aparentemente, esos estallidos de rayos gamma se emiten desde puntos del vacío intergaláctico sin ninguna galaxia ni objeto astronómico alguno.

 

El equipo internacional de Brendan O’Connor, de la Universidad George Washington y de la Universidad de Maryland, ambas en Estados Unidos, ha conseguido desentrañar el misterio.

 

Utilizando datos de algunos de los telescopios más potentes de la Tierra y del espacio, incluidos los telescopios gemelos Gemini del NOIRLab de Estados Unidos, estos astrónomos han encontrado por fin las fuentes de estos enigmáticos fogonazos de rayos gamma: una población de galaxias distantes, algunas a casi 10.000 millones de años-luz.

 

Por su gran lejanía y escaso brillo, esas galaxias pasaron desapercibidas y en sus ubicaciones no parecía haber otra cosa que el vacío intergaláctico.