Hasta la fecha se desconocía hasta qué punto las limitaciones metodológicas y los datos incompletos afectaban a las estimaciones de ingresos de los grupos de ciberdelincuentes que utilizan Bitcoin. Un nuevo estudio cuestiona las cifras existentes hasta la fecha sobre los ingresos de los ciberdelincuentes con Bitcoin.
El estudio es obra de Gibran Gómez, Kevin van Liebergen y Juan Caballero, investigadores del Instituto IMDEA Software en España.
El estudio revela toda la magnitud del impacto financiero de la actividad ciberdelictiva.
En general, está ampliamente aceptado que los ingresos de los ciberdelincuentes se subestiman debido a la falta de cobertura sobre las campañas de los ciberdelincuentes, como el conjunto completo de direcciones Bitcoin que utilizan para recibir los pagos de sus víctimas. Esta última investigación, por primera vez, es capaz de cuantificar la magnitud de esa subestimación. Además, la investigación muestra que algunas metodologías de estimación pueden sobrestimar enormemente los ingresos, e implementan una herramienta de estimación que evita tales errores metodológicos.
Las conclusiones del estudio proceden de un análisis meticuloso de más de 30.000 direcciones de pago utilizadas por diversos grupos de ciberdelincuentes, implicados en actividades como ransomware, clippers, sextorsión, esquemas Ponzi, estafas de regalos y estafas de intercambio de criptomonedas.
Una contribución clave de esta investigación es que los autores del estudio son capaces de cuantificar por primera vez la magnitud de la subestimación. Para ello, analizan el ransomware DeadBolt, que cifra los datos alojados en servidores de almacenamiento conectados a internet.














