En torno a ‘El cuervo’ existe una leyenda oscura que ha intensificado aun más si cabe su ya de por sí intrínseca aura de clásico gótico a lo largo del tiempo. El creador de la novela gráfica, James O’Barr, se inspiró en su propia tragedia personal, la muerte de su prometida en un accidente provocado por un conductor ebrio, para dar forma a la icónica historia de Eric Draven. Más tarde, la célebre adaptación del cómic al cine en 1994 de la mano de Alex Proyas, quedó marcada para siempre por el fatídico desenlace de su protagonista, Brandon Lee, que murió de un disparo en el rodaje.
Exactamente dos décadas después de que ‘El Cuervo’ se convirtiera en uno de los exponentes más destacados del cine basado en cómics, mucho antes de que el género superheroico dominara la industria, llega a nuestras pantallas la nueva adaptación de las viñetas de O’Barr. Una relectura actualizada a manos del director Rupert Sanders (‘Blancanieves y la leyenda del cazador’, ‘Ghost in the Shell: El alma de la máquina’), que se aleja considerablemente del enfoque de Proyas (y del cómic original) para reinventar a Eric Draven como antihéroe moderno.














