Un análisis reciente de fotos tomadas por el robot Perseverance de la NASA, que circula por la superficie del Planeta Rojo desde febrero de 2021, revela detalles sobre la historia hidrológica de un antiguo delta fluvial y sus posibilidades de albergar vestigios de antiguas formas de vida.

 

El análisis lo ha llevado a cabo un equipo que incluye, entre otros, a Nicolas Mangold, del Laboratorio de Planetología y Geodinámica de Nantes en Francia, Sanjeev Gupta, del Imperial College de Londres en el Reino Unido, y Amy Williams, de la Universidad de Florida en Estados Unidos.

 

El ciclo hidrológico del ahora seco lago del cráter Jezero era más complicado e intrigante de lo que se ha venido creyendo hasta ahora. Los hallazgos que así lo revelan se basan en imágenes detalladas que el rover robótico proporcionó de los largos y empinados bordes del delta, cuya formación se debe a la acumulación de sedimentos en la desembocadura de un antiguo río que hace mucho tiempo alimentaba al lago del cráter. De interés particular al respecto es el sitio bautizado como «Kodiak».

 

En su lejano pasado, Kodiak se encontraba en el extremo sur del delta. Antes de la llegada del Perseverance, Kodiak solo había sido fotografiado desde la órbita. Desde la superficie, las imágenes del rover revelaron por primera vez la estratigrafía (el orden y la posición de las capas pétreas, que proporciona información sobre la cronología relativa de los depósitos geológicos) a lo largo de la cara oriental de Kodiak. La estratificación inclinada y horizontal allí observada es lo que un geólogo esperaría ver en el delta de un río en la Tierra.

 

«Nunca antes se había visto una estratigrafía tan bien conservada en Marte», enfatiza Mangold. «Esta es la observación clave que nos permite confirmar de una vez por todas la antigua presencia de un lago y un delta fluvial en Jezero».