En los cables de las redes de distribución de electricidad suele crecer vegetación que se puede caer o generar cortocircuitos, y que además de suspensiones en el suministro representa riesgos para la vida de las personas. Actualmente, en países como por ejemplo Colombia la labor de vigilar estas redes y ocuparse de su mantenimiento la hacen manualmente técnicos que recorren largas distancias hasta zonas rurales o boscosas, por lo que la tarea resulta poco eficaz y precisa.

 

Aunque en Colombia no existe un registro oficial de los problemas técnicos en redes eléctricas causados por la vegetación, se sabe que en otros países en vías de desarrollo y clima tropical como Malasia el 18% de las interrupciones de la electricidad, es decir 1 de cada 5, es producto de la invasión por vegetación.

 

Según Empresas Públicas de Medellín (EPM), más de 102.000 kilómetros de cableado eléctrico surcan los cielos antioqueños transportando datos y energía, por lo que este problema genera pérdidas millonarias en las empresas de distribución además de molestias entre los usuarios, como los cortes en el suministro de energía, por eso es común que periódicamente se adelanten labores de mantenimiento.

 

“No obstante sigue siendo un trabajo manual: los técnicos recorren cientos de kilómetros haciendo inspección visual, que compromete la eficiencia y la precisión de la tarea, máxime si hablamos de lugares de difícil acceso, que en Colombia son bastantes”, explica Mateo Cano Solís, magíster en Ingeniería Analítica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.