WASP-121b es un exoplaneta situado a 850 años luz de la Tierra, que orbita su estrella en menos de dos días, un proceso que a la Tierra le lleva un año completar. WASP-121b está muy cerca de su estrella, unas 40 veces más cerca que la Tierra del Sol. Esta proximidad es también la principal razón de su inmensamente alta temperatura, de alrededor de 2.500 a 3.000 grados centígrados. Esto lo convierte en un objeto de estudio ideal para aprender más sobre los mundos ultracalientes.

 

Unos investigadores dirigidos por Jens Hoeijmakers, primer autor del estudio y becario de investigación postdoctoral de las Universidades de Berna y Ginebra, examinaron los datos que habían sido recogidos por el espectrógrafo de alta resolución HARPS. Pudieron demostrar que en la atmósfera de WASP-121b hay un total de al menos siete metales gaseosos. Los resultados se publicaron en la revista Astronomy & Astrophysics.

 

WASP-121b ha sido ampliamente estudiado desde su descubrimiento. «Los primeros estudios mostraron que están pasando muchas cosas en su atmósfera», explica Jens Hoeijmakers. Y esto a pesar del hecho de que los astrónomos habían asumido que los planetas ultracalientes tienen atmósferas bastante simples porque no pueden formarse muchos compuestos químicos complejos en un calor tan abrasador. Entonces, ¿cómo llegó el WASP-121b a tener esta inesperada complejidad?

 

«Estudios anteriores trataron de explicar estas complejas observaciones con teorías que no me parecían plausibles», dice Hoeijmakers. Los estudios habían sospechado que las moléculas que contenían el relativamente raro metal vanadio eran la principal causa de la compleja atmósfera en WASP-121b. Sin embargo, según Hoeijmakers, esto solo tendría sentido si un metal más común, el titanio, faltara en la atmósfera. Así que Hoeijmakers y sus colegas se propusieron encontrar otra explicación. «Pero resultó que tenían razón», admite Hoeijmakers inequívocamente. «Para mi sorpresa, encontramos fuertes firmas de vanadio en las observaciones». Al mismo tiempo, sin embargo, faltaba el titanio. Esto a su vez confirmó la suposición de Hoeijmakers.