Unos científicos han aprovechado la física cuántica para detectar la presencia de biomoléculas sin necesidad de una fuente de luz externa, superando de este modo una de las mayores trabas a la hora de usar biosensores ópticos en medicina y vigilancia medioambiental.

 

El logro es obra de un equipo internacional encabezado por Jihye Lee, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Suiza, y Yina Wu, del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) en Castelldefels, Barcelona, Cataluña, España. En el equipo también han trabajado, entre otros, Seunghwan Moon, de la Universidad Yonsei en Corea del Sur, y Javier García de Abajo, profesor del ICFO contratado por la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA).

 

Los biosensores ópticos utilizan ondas de luz como sonda para detectar moléculas y son esenciales para el diagnóstico médico preciso, la medicina personalizada y la monitorización ambiental. Su rendimiento mejora drásticamente si pueden enfocar ondas de luz a escala nanométrica (suficientemente pequeñas para detectar proteínas o aminoácidos, por ejemplo) mediante estructuras nanofotónicas que concentran la luz en la superficie de un chip diminuto. Sin embargo, la generación y detección de luz para estos biosensores nanofotónicos requiere equipamiento voluminoso y costoso que limita considerablemente su uso en diagnósticos rápidos o en centros de atención inmediata.