Unos científicos han desarrollado una innovadora estrategia computacional, mediante inteligencia artificial, que permite diseñar moléculas terapéuticas desde cero, incluso disponiendo de datos experimentales limitados. Y ya la han puesto a prueba con éxito, diseñando una molécula que podría usarse en futuras terapias contra la enfermedad de Alzheimer y quizá incluso contra algunos tipos de cáncer.
El logro es obra de un equipo multidisciplinar, integrado por investigadores de tres centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Pontificia Comillas y la empresa AItenea Biotech, en España todas estas entidades.
El primer uso de esta innovadora técnica se ha centrado en la proteína DYRK1A, cuya sobreexpresión está implicada en dolencias como el síndrome de Down, la enfermedad de Alzheimer y ciertos tipos de cáncer. “Estudios recientes sugieren que inhibir esta proteína puede ayudar a prevenir o ralentizar procesos patológicos como la acumulación de proteínas tau hiperfosforiladas, asociadas a la neurodegeneración”, indica Nuria E. Campillo, investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB, dependiente del CSIC) y coautora del estudio.
Utilizando inteligencia artificial generativa y modelos predictivos, combinados con técnicas tradicionales como el acoplamiento molecular (docking) y cálculos de teoría del funcional de la densidad (DFT), el equipo ha diseñado y validado químicamente una nueva familia de compuestos. Uno de ellos mostró una potente inhibición de DYRK1A a nivel nanomolar, además de propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y una buena permeabilidad cerebral, imprescindible para atravesar la barrera hematoencefálica y poder funcionar terapéuticamente.














