Son comunes los planetas calificables de sólidos por tener una estructura rocosa en buena parte de su globo, como por ejemplo la Tierra. También los calificables de gaseosos, planetas gigantes sin superficie sólida como lo son Júpiter y Saturno. A raíz de diversos hallazgos en los últimos años y sobre todo por un descubrimiento reciente, habrá que incorporar una tercera categoría: la de los planetas líquidos.

La investigación que ha conducido a esta conclusión y que se ha centrado en un mundo de esa clase inusual la ha realizado un equipo internacional encabezado por Harrison Nicholls, de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

El singular exoplaneta (planeta de fuera de nuestro sistema solar) se llama L 98-59 d, y orbita alrededor de una estrella enana roja ubicada a unos 35 años-luz de la Tierra.

Diversas observaciones recientes efectuadas por el telescopio espacial James Webb, de la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense, así como otras observaciones realizadas por observatorios terrestres, revelaron algo inusual: el planeta tiene una densidad especialmente baja, considerando su tamaño (aproximadamente 1,6 veces el de la Tierra), y contiene cantidades significativas de sulfuro de hidrógeno en su atmósfera.