Las vacunas protegen a la mayoría de las personas de enfermedades graves, pero la intensidad de esa protección puede variar considerablemente de una persona a otra. Un nuevo estudio aporta datos nuevos y reveladores sobre las causas de esta llamativa variabilidad.
El estudio lo ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Joshua LaBaer y Lusheng Song, de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos.
LaBaer, Song y sus colegas han averiguado que las huellas inmunitarias de exposiciones anteriores del sistema inmunitario a agentes infecciosos pueden servir para predecir la respuesta futura del sistema inmunitario a una vacuna.
En muestras de sangre de más de 4000 personas, los autores del estudio midieron anticuerpos contra 185 antígenos (dianas reconocidas por el sistema inmunitario, incluidas las de virus y bacterias comunes, así como dianas asociadas a enfermedades autoinmunes).
Luego utilizaron inteligencia artificial para analizar patrones en muestras recogidas antes y después de la vacunación contra la COVID-19, identificando firmas de anticuerpos que ayudaron a distinguir entre las personas en las que la vacunación generó un fuerte efecto protector y las personas en las que el efecto protector fue débil.
En resumen, lo que se ha descubierto en este estudio es que ciertos biomarcadores, al ser analizados con inteligencia artificial, permiten predecir quién tiene más probabilidades de responder bien a una vacuna, incluso antes de recibirla.














