Se ha descubierto la existencia, en un radio de unas pocas decenas de años-luz en torno a la Tierra, de cuatro estrellas muertas (cuyas reacciones nucleares de fusión, las que mantienen activa a una estrella, cesaron).

El hallazgo lo ha hecho un equipo liderado desde la Universidad de Warwick en el Reino Unido y la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos.

El equipo, encabezado por Mairi O’Brien, de la Universidad de Warwick, observó directamente, por primera vez, cuatro estrellas enanas blancas, formando parte cada una de ellas de un sistema estelar binario, en todos los casos a una distancia de la Tierra no superior a 65 años-luz. Una de estas enanas blancas se ha convertido en la novena enana blanca más cercana a nuestro Sol, de entre todas las conocidas.

En los cuatro sistemas binarios, el otro miembro de cada pareja es una enana roja. Aunque de masa modesta, las enanas rojas son estrellas mucho más voluminosas y brillantes que las enanas blancas, lo que hace que una pareja de esta clase sea confundida a menudo con una enana roja individual. Los nuevos resultados han revelado que cada una de esas enanas rojas cercanas está en realidad acompañada por una enana blanca.