El cólera sigue siendo un gran desafío global de salud pública, con una estimación anual de entre 1,3 y 4 millones de casos y decenas de miles de muertes reportadas en todo el mundo. Causada por la bacteria Vibrio cholerae, la enfermedad se propaga principalmente a través de agua y alimentos contaminados y sigue afectando de forma desproporcionada a regiones con acceso limitado a saneamiento seguro. Los conflictos armados, el impacto climático y el desplazamiento poblacional están provocando un aumento de brotes epidémicos de cólera. En respuesta al reciente resurgimiento global de casos, que afectan ya a 43 países, y a la mortalidad asociada (en particular, la alta mortalidad infantil) la OMS (Organización Mundial de la Salud) clasificó el cólera como una emergencia de grado 3, su nivel más alto de alerta, en 2023.
Un nuevo estudio ofrece una explicación estructural, muy buscada, de la cascada de mecanismos que permite a Vibrio cholerae colonizar el intestino humano y producir la toxina del cólera que causa diarrea potencialmente mortal.














