La campaña de excavaciones en la Sierra de Atapuerca llega a su fin. En la jornada de ayer, sus tres codirectores, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, junto con el consejero de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, Javier Ortega, hicieron balance de los hallazgos más destacados. Sin duda, uno de ellos es la confirmación de la presencia neandertal en Cueva Fantasma, lo que enriquece aún más la confluencia de humanos antiguos en la Sierra, con al menos cuatro especies distintas.

En concreto, en el interior de la Cueva se ha registrado una pieza de industria lítica (un cuchillo de dorso de tipología musteriense) que evidencia el uso de este espacio por parte de los Neandertales. Los trabajos aquí han consistido en limpiar y excavar una extensión más de 300 metros cuadrados. La intervención ha puesto al descubierto además una gran cantidad de restos arqueo-paleontológicos, que cubren la mayor parte de la superficie de la sala, entre los que destaca el predominio de restos de équidos, con prácticamente representación de todo el esqueleto. Junto a los caballos también hay bóvidos, cérvidos y suidos. Entre los carnívoros se han recuperado restos de hienas, osos, cánidos (lobo y zorro), tejón, león y lince. Este registro faunístico posiblemente está relacionado con cubiles de hienas y otros carnívoros, aún sin datar.

 

Por otro lado, en los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril, en concreto en la Sima del Elefante, se han recuperado restos de un individuo inmaduro, así como de un individuo adulto. Los restos de este último individuo, concretamente las extremidades posteriores, han sido recuperados en conexión anatómica. Asimismo, la presencia de restos de tortuga terrestre, castor y pigargo reafirman la información paleoecológica ya conocida para otros niveles de Sima del Elefante y que apunta que el clima en la sierra de Atapuerca hace más de un millón de años era templado y húmedo.