La educación superior es un motor clave del desarrollo personal y social, con un impacto creciente en la calidad de vida y la seguridad económica.
Según un informe de 2024 de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), el número de estudiantes universitarios en América Latina aumentó un 32% de 2012 a 2021, y el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, en Chile, reportó un aumento del 157% entre 2013 y 2024 en el número de adultos mayores matriculados en educación superior.














