El “slow design”, es decir, el diseño ideado para vivir en la calma y la tranquilidad, reinó en la Semana del Mueble de Milán.
En las antípodas de la fabricación industrial, el imperturbable Atsuya Nakamura cosió a mano, con gestos serenos y precisos, la funda de cuero que cubre el soporte de una mesa auxiliar, ignorando el frenesí de los visitantes de la feria.
Nakamura es uno de los veinte artesanos que trabajan en la fábrica de la firma Ritzwell, situada al borde del mar, cerca de Fukuoka, en el suroeste de Japón.
Están “en ósmosis con la naturaleza”, para que ese sentimiento quede en los productos que realizan.
“No se trata de una producción en masa, el acabado de todos nuestros muebles es artesanal, el diseño y la comodidad son muy importantes”, explicó a AFP Wataru Yano, director de marketing de Ritzwell.
“Nuestros productos son intemporales, duran toda la vida y se transmiten a la siguiente generación. Combinan la tradición japonesa y el diseño contemporáneo”, subrayó.
Entre los materiales favoritos de la prestigiosa firma, que promete a sus clientes “calma y relajación”, se encuentran la madera maciza de nogal y roble, combinada con cuero grueso y acero.














