Controlar este estado abre las puertas a dispositivos inspirados en el cerebro más inteligentes, reconfigurables y energéticamente eficientes.
La utilización de grandes cantidades de datos (Big Data) ha multiplicado la demanda energética en las tecnologías de la información. En general, para almacenar la información se utilizan corrientes eléctricas que calientan los dispositivos y desperdician energía. Controlar las memorias magnéticas con voltaje, en lugar de con corrientes eléctricas, puede minimizar este gasto. Una estrategia para hacerlo podría ser el uso de los materiales magnetoiónicos, que permiten la manipulación de sus propiedades magnéticas añadiendo o extrayendo iones mediante cambios en el voltaje aplicado. Sin embargo, hasta ahora la mayor parte de los estudios en este ámbito se han centrado en capas continuas, no en el control de las propiedades en bits de dimensiones nanométricas, necesarios para almacenar datos con densidad elevada.
Por otro lado, es conocido que en la escala submicrométrica aparecen fenómenos magnéticos nuevos, que no existen en la escala macroscópica, como los vórtices magnéticos (que se podrían describir como pequeños remolinos magnéticos), los cuales tienen aplicaciones en el modo como se graban y leen los datos magnéticos actualmente, así como en biomedicina.














