Unos robotistas y biotecnólogos han creado un cíborg (ente en parte viviente y en parte robot, en este caso un robot acuático blando enriquecido con células musculares modificadas genéticamente) que puede nadar gracias a estas últimas.
El cíborg es obra de un equipo que incluye, entre otros, a Maheera Bawa y Ritu Raman, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos.
El “esqueleto” del cíborg está hecho de una película de gel con una longitud y anchura similares a las de una tira de chicle. Las dos mitades del gel forman las “aletas” del cíborg. Cada aleta está recubierta por una capa de células musculares vivientes, mucho más delgada que el grosor de un cabello humano. Estas células han sido modificadas genéticamente para contraerse en respuesta a la luz.
Cuando los investigadores proyectan luz sobre una aleta, los músculos de su superficie se contraen, haciendo que la aleta entera aletee con la fuerza suficiente para propulsar al cíborg a través del agua. Al emitir destellos de luz sobre una u otra aleta a intervalos variables, pueden controlar la dirección hacia la que nada el cíborg, así como su velocidad.
Los investigadores sumergieron el cíborg en una caja de Petri grande con agua y maniobraron manualmente una fuente de luz sobre el cíborg. Este siguió la luz, aleteando en reacción a ella, desplazándose a través de un laberinto que el equipo había colocado en la caja.














