La directora médica de Sanitas Mayores, la doctora Miriam Piqueras, ha indicado que la buena alimentación en personas mayores «trata de conservar algo mucho más importante» que un buen peso, «como la fuerza necesaria para levantarse de la cama con seguridad, salir a la calle, subir unos escalones o seguir haciendo su vida con autonomía».
«Cuando la dieta se empobrece, ese deterioro pasa factura en la capacidad funcional y en la recuperación ante cualquier problema de salud», ha indicado, ya que la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento no depende exclusivamente de la edad o de la falta de ejercicio. De hecho, la alimentación también influye de forma directa y, en muchos casos, el problema está en pequeños errores repetidos a diario que terminan reduciendo la calidad de la dieta.














