La posibilidad de crear aviones que vuelen impulsados por el hidrógeno, sin tener que emplear combustibles fósiles, era exclusiva de la ciencia-ficción hasta no hace mucho. Y en años recientes, se ha pasado de meras ideas teóricas generales, a desarrollos tecnológicos específicos. Ahora, dos estudios recientes han concretado el tipo de vuelos que estos aviones podrán realizar con la tecnología en la que actualmente se está trabajando.
Uno de los estudios es obra de un equipo internacional encabezado por Christian Svensson. El otro lo ha realizado un equipo encabezado por Alexandre Capitao Patrao. Ambos científicos son de la Universidad Chalmers de Tecnología en Suecia.
El hidrógeno puede impulsar aviones de dos maneras. Una es alimentando motores eléctricos mediante células de combustible, que generan electricidad a partir del hidrógeno en un proceso catalítico. La otra es mediante motores a reacción, donde el hidrógeno se quema en una turbina de gas.
El hidrógeno contiene más energía por kilogramo que el queroseno empleado habitualmente, y además tiene la ventaja de que el producto residual de la combustión es principalmente vapor de agua.
A juzgar por las conclusiones de ambos estudios, casi todos los trayectos aéreos dentro de un radio de unos 1.200 kilómetros podrían realizarse con aviones propulsados por hidrógeno para el año 2045, y con un novedoso intercambiador de calor actualmente en desarrollo, ese radio podría ser aún mayor.
Si todo va bien, la comercialización de vuelos en aviones impulsados por hidrógeno llegará pronto. En el caso de Suecia, ya en 2028 podrían realizarse los primeros vuelos comerciales de aviones impulsados por hidrógeno, tal como señala Tomas Grönstedt, de la Universidad Chalmers de Tecnología y uno de los investigadores.














