Unos científicos han diseñado un microdispositivo pionero que convierte el movimiento del propio tejido biológico en impulsos eléctricos capaces de estimular células de forma localizada. Su tamaño, comparable al de una célula, permite actuar sobre regiones muy concretas del organismo sin necesidad de cables, baterías, ni cirugía profunda. El dispositivo, aún en fase experimental, se ha probado en cultivos celulares, donde ha demostrado su capacidad para inducir respuestas eléctricas localizadas. Este avance abre nuevas posibilidades para terapias inalámbricas de estimulación controlada de células mediante impulsos eléctricos (electromodulación), con aplicaciones potenciales en el futuro en enfermedades degenerativas, neurológicas o musculares, así como en procesos de regeneración y cicatrización.

 

El avance es obra de un equipo del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB), ubicado en el campus de Bellaterra de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y adscrito al Centro Nacional de Microelectrónica (CNM), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España.

 

El microdispositivo se encuadra en una nueva generación de tecnologías médicas que utilizan la estimulación eléctrica en vez de fármacos para modular funciones biológicas (electroceuticals). A diferencia de dispositivos convencionales como los marcapasos, que actúan sobre grandes zonas del cuerpo, estos microdispositivos permiten una medicina más precisa y personalizada, con menos efectos secundarios.