Energizar únicamente con electricidad una aeronave resulta mucho más difícil que hacerlo en un vehículo terrestre o acuático. El peso en un vehículo aéreo es un factor mucho más crítico que en los terrestres y en los acuáticos. Por eso, la revolución de los automóviles eléctricos está muy lejos de verse reflejada en la aviación. Sin embargo, esta situación podría comenzar a cambiar pronto gracias a una nueva célula de combustible, capaz de almacenar por cada kilogramo de peso tres veces más energía que la almacenable en las mejores baterías actuales para vehículos eléctricos.
Con esta célula de combustible sí resultaría viable energizar la propulsión de aviones en buena parte de sus vuelos, además de mejorar la de barcos y camiones.
El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Karen Sugano y Yet-Ming Chiang, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos.














