Camisas electrónicas que mantengan al portador cómodamente caliente o fresco, así como tejidos médicos que suministren medicamentos, vigilen el estado de una herida y realicen otras tareas, podrán algún día fabricarse de forma más eficiente gracias a un avance clave de los investigadores de la Universidad Estatal de Oregón.
Este avance implica impresión por chorro de tinta y materiales con una estructura cristalina descubierta hace casi dos siglos. El resultado es la capacidad de aplicar circuitos, con precisión y a bajas temperaturas de procesamiento, directamente sobre la tela, una prometedora solución potencial para un largamente buscado equilibrio entre el rendimiento y los costos de fabricación.
«Se han realizado muchos esfuerzos para integrar sensores, pantallas, fuentes de energía y circuitos lógicos en varios tejidos para la creación de elementos textiles electrónicos que se puedan llevar puestos», dijo Chih-Hung Chang, profesor de ingeniería química en el Estado de Oregón. «Un obstáculo es que fabricar dispositivos rígidos en tela, que tiene una superficie porosa y no uniforme, es tedioso y costoso, requiere mucho calor y energía, y es difícil de escalar. Y poner primero los dispositivos en algo sólido, y luego poner ese sustrato sólido en la tela, es problemático también, pues limita la flexibilidad y la facilidad de uso de la tela y también puede requerir cambios engorrosos en el proceso de fabricación de la tela en sí».
Chang y sus colaboradores en la Facultad de Ingeniería de la OSU y en la Universidad de Rutgers abordaron esos desafíos al crear una tinta estable e imprimible, basada en sales binarias de yoduro metálico, que se transforma térmicamente en un compuesto denso de cesio, estaño y yodo.
La película resultante de Cs2SnI6 tiene una estructura cristalina que la convierte en una perovskita.














