Los musgos prosperan en los entornos más extremos de la Tierra, desde las cumbres del Himalaya hasta las arenas del Valle de la Muerte, la tundra antártica y los campos de lava de volcanes activos. Inspirados por la resistencia de los musgos, unos investigadores enviaron esporofitos de musgo (estructuras reproductivas de los musgos las cuales contienen esporas) a un entorno mucho más extremo que cualquiera de esos que hemos mencionado: el espacio.

 

Los resultados del experimento han sido espectaculares: más del 80% de las esporas sobrevivieron nueve meses en el exterior de la Estación Espacial Internacional (ISS) y regresaron a la Tierra con capacidad de reproducirse, demostrando por primera vez que uno de los tipos de vegetal terrestre más antiguos puede sobrevivir a una exposición prolongada al ambiente hostil del vacío espacial.