Un estudio reciente saca a la luz detalles inesperados de una misteriosa forma de vida marina.
El nuevo estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Daiki Wakita y Kohei Oguchi, de la Universidad de Tokio en Japón.
Las criaturas de la especie Porpita porpita constituyen una extraña forma de vida. Los individuos de esta especie de invertebrado marino se agrupan conformando macroestructuras vivientes que flotan en la superficie marítima. Además, cada individuo se especializa en uno de varios trabajos posibles dentro de la macroestructura, conformando zonas equiparables a órganos del cuerpo de un ser superior, en este caso integrado por la suma de todos los individuos. Estas estructuras o seres modulares flotan a la deriva por el mar, subsistiendo del alimento con el que se topan, y soportando la radiación solar directa, el viento, la lluvia y las olas. Hasta el nuevo estudio, es muy poco lo que se sabía de ellos.
Estos singulares conglomerados vivos son notoriamente difíciles de mantener vivos en cautiverio, por lo que los hallazgos hechos en el nuevo estudio nos acercan un paso más cerca de conocer al detalle su ciclo de vida completo.
Los conglomerados, coloquialmente conocidos como “botones azules”, pueden pasar por medusas a primera vista. Pero son conjuntos de individuos. Se llama zooides a los individuos agrupados en macroestructuras como estas.
En cada botón azul, los zooides están unidos a un disco circular de quitina, el mismo material que los caparazones de cangrejos y camarones, que contiene cámaras de aire y actúa como flotador. De forma similar a una balsa con su tripulación, los zooides individuales trabajan en grupos especializados para realizar diferentes tareas de supervivencia, desde la captura de presas (algo de lo que se encargan los dactilozoides) hasta la reproducción (algo de lo que se ocupan los gonozoides).














