Una extraña explosión cósmica estuvo seguida por repetidas fulguraciones energéticas, observadas durante varios meses. Este fenómeno no se había observado nunca antes
Las fulguraciones fueron breves, de apenas unos minutos de duración, y cien días después eran tan fuertes como durante la explosión original. Aparecieron después de un tipo de cataclismo estelar poco común, conocido como evento transitorio óptico azul, rápido y luminoso (LFBOT, por sus siglas en inglés). La explosión ha sido oficialmente denominada AT2022tsd y se conoce como ‘el diablo de Tasmania’.
Desde su descubrimiento en 2018, mucho se ha especulado sobre la causa de estas explosiones tan extremas. Estas son mucho más brillantes que la explosión en supernova que habitualmente acaba con las vidas de las estrellas masivas, pero tardan días en desvanecerse en vez de varias semanas.
Para estudiar estas fulguraciones sin precedentes se han utilizado 15 telescopios ubicados en distintas partes del mundo.
Los autores de un nuevo estudio creen que la actividad de las fulguraciones confirma que el origen debe estar en un cadáver estelar: un agujero negro o una estrella de neutrones.














