La siderurgia es clave en el desarrollo de la economía de un país debido a su gran influencia sobre otras clases de actividades, como el sector automotriz y el de la construcción. Al mismo tiempo, es una de las industrias más contaminantes y peligrosas a nivel mundial. ¿Es posible disfrutar sus beneficios sin ese riesgo?
Un investigador de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en Argentina acaba de dar un primer paso en ese sentido. El colado del acero líquido, uno de los pasos claves de la siderurgia, podría llevarse adelante con compuestos menos contaminantes y más seguros para los trabajadores que los utilizados actualmente. Así lo propone Marcelo Valentini, primer egresado del doctorado en Ingeniería (mención Materiales) de esa casa de estudios, quien aspira a que la industria incorpore esa modificación para reducir su impacto sobre el ambiente.
La fabricación del acero y los procesos posteriores, utilizados para darle forma y obtener productos semielaborados que proveerán de materia prima a otras industrias, están gobernados por fenómenos que ocurren entre 1400 y 1600 grados centígrados.
La investigación de Valentini, quien integra el grupo de Fisicoquímica de Alta Temperatura del Departamento de Ingeniería Metalúrgica de la UTN en San Nicolás, se centró en el momento en que el acero líquido es transferido desde un gran recipiente que puede albergar 200 toneladas de metal, llamado cuchara, hasta un molde diseñado para dar comienzo al proceso de solidificación. Durante esta transferencia, es necesario proteger al acero líquido de la oxidación del aire y al mismo tiempo se debe favorecer el avance del frente ya solidificado por medio de una adecuada lubricación entre el molde y el metal. Para ello se utilizan escorias sintéticas, llamadas “polvos coladores”, que flotan sobre el baño metálico.














