La materia oscura es un tipo desconocido de materia que no puede detectarse más que por su influencia gravitatoria. Es más abundante en el cosmos que la materia normal. No corresponde a agujeros negros convencionales ni a ninguna otra clase de astro conocida. Unos científicos han llegado a la conclusión de que la identidad de la materia oscura es la de una clase hipotética de agujeros negros, creados en los primeros instantes de existencia del universo, como consecuencia directa del Big Bang, y que tendrían masas comparables a las de un asteroide, demasiado bajas para poder ser creados por alguno de los fenómenos naturales del universo actual.
Un equipo internacional de cosmólogos liderado desde el Departamento de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Instituto de Física Teórica, adscrito a la UAM y al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España todas estas entidades, ha propuesto que los agujeros negros primordiales, cuya existencia ha venido siendo meramente hipotética, podrían haber sido producidos por un aumento de la temperatura del universo durante sus primeros instantes de existencia. Y que si realmente existen, seguramente serían la materia oscura.
Según los autores del estudio, ese mismo incremento de temperatura habría provocado la formación de ondas gravitacionales (pequeñas deformaciones del espacio-tiempo que se propagan de forma similar a las ondas en la superficie de un lago) que hoy podríamos detectar con un sistema de satélites detectores con la sensibilidad adecuada.














