En los últimos dos años, el potentísimo telescopio espacial James Webb está haciendo algo que nunca antes había sido posible: otear los confines del universo y también lo que se conoce como el “amanecer cósmico”, la época, unos pocos cientos de millones de años después de la creación del universo, en la cual, entre otros acontecimientos, se formaron las primeras galaxias.

 

Un análisis de observaciones realizadas por el telescopio Webb, llevado a cabo por un equipo que incluye a Stefano Carniani, de la Escuela Normal Superior de Pisa en Italia, y Kevin Hainline, de la Universidad de Arizona en Tucson, Estados Unidos, ha permitido encontrar la galaxia más lejana de entre todas las conocidas. Este récord, el de la galaxia más lejana (y más antigua), está cambiando de galaxia poseedora muy a menudo en los últimos años.

 

La nueva galaxia más lejana es ahora la denominada JADES-GS-z14-0, y dista de nosotros unos 13.500 millones de años-luz.

 

El telescopio espacial James Webb ve esta galaxia tal como era tan solo 290 millones de años después del Big Bang, la colosal “explosión” con la que nació el universo.

 

A juzgar por las imágenes, JADES-GS-z14-0 tiene varios cientos de millones de veces la masa del Sol. Es mucha masa, teniendo en cuenta el poco tiempo que había transcurrido desde la creación del universo. La formación de una galaxia tan brillante, masiva y grande en menos de 300 millones de años tras el Big Bang choca con las teorías más aceptadas sobre el inicio de la formación de galaxias.

 

Los datos revelan otros aspectos importantes de esta asombrosa galaxia. El color predominante de la galaxia debe ser azul, por la juventud y otras características de una parte significativa de sus estrellas. Sin embargo, en vez de eso, se ve enrojecida, lo cual delata la presencia de polvo allí. Eso significa que ya había una cantidad significativa de polvo en el cosmos tan poco tiempo después de nacer el universo, algo que resulta bastante desconcertante, ya que al principio hidrógeno y helio eran básicamente todo cuanto albergaba el universo como materia prima para la formación de estrellas y galaxias.