La historia de Adrian Beltré tiene sus raíces en el popular sector El Café de Herrera y alcanzó el pináculo más elevado en la inmortalidad de Cooperstown.
Entre jugar béisbol en la parte frontal del hogar en la calle 12 de El Café, juguetear y comer, se desarrolló Beltré.
De niño jugó en la Liga Deportiva Valdez, que dirigía el profesor Juan Valdez, quien le brindó los primeros pinitos ya en el béisbol a nivel organizado, de la cual llegó de la mano de su progenitora Andrea.
Con Valdez se educó hasta que contando con unos 12 años, pasó a la Liga Franklin Rodríguez, entrenador quien terminó de moldearlo.
Rodríguez conociendo del crecimiento que observaba en el pelotero, le expresó al extinto Pablo Peguero que fuera al play del Asilo en el kilómetro 12 a observar jugando al novel, empero el veterano scout nunca sacaba el tiempo para asistir.














