El taladro de la vid (Xylotrechus arvícola) es una plaga que se ha convertido en los últimos años en la más destructiva entre las que afectan a los viñedos de la provincia de León en España. Tal como destaca el investigador Pedro Casquero, las larvas del insecto se desarrollan excavando durante meses túneles en la madera de las vides, lo que debilita los brazos y troncos que se rompen con facilidad, y favorece la propagación de enfermedades de la madera como la denominada “yesca”.


Los síntomas de esta plaga en el viñedo son las galerías producidas por las larvas, que se observan al realizar los cortes de poda, y los orificios de salida de los insectos adultos de la madera, que son circulares y de unos 5 mm de diámetro.

El Grupo Universitario de Investigación de Ingeniería y Agricultura Sostenible (GUIIAS) de la Universidad de León (ULE), con sede en Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal (EIAF) y que lidera Pedro Casquero, ha conseguido un nuevo avance de gran importancia en el trabajo que financia la Diputación de León, que tiene el objetivo de desarrollar estrategias de control sostenible del taladro de la vid (‘Xylotrechus arvicola’) en viñedos de la provincia de las denominaciones de origen ‘Bierzo’ y ‘León’.

Entre los resultados más relevantes obtenidos en los últimos meses hay que destacar la identificación, por primera vez, de los compuestos volátiles emitidos por las distintas variedades de vid (Prieto Picudo, Albarín y Mencía) en función de su afección por el ‘taladro de la vid’, y su evaluación frente a los adultos del insecto que lo causa, lo que va a permitir incrementar su captura, ya que se mejora la eficacia de las trampas.

Otro resultado fundamental ha sido el aislamiento en cepas de variedades autóctonas de vid de nuestra provincia de distintas especies del hongo ‘Trichoderma’, un hongo microscópico, beneficioso, de rápido crecimiento y capaz de proteger a la planta frente al ataque de plagas y enfermedades.