Una investigación reciente ha demostrado que la inteligencia artificial tiene el potencial de hacer que las futuras prótesis visuales, incluidos ojos biónicos, sean más precisas y más personalizadas para cada usuario individual.
El estudio es obra de un equipo encabezado por Pehuén Moure, del Instituto de Neuroinformática (centro mixto de la Universidad de Zúrich y del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich (ETH Zürich)) en Suiza; Jacob Granley, de la Universidad de California en Santa Barbara (UCSB), Estados Unidos; y Fabrizio Grani, de la Universidad Miguel Hernández en Elche, Comunidad Valenciana, España.
El equipo utilizó un modelo de aprendizaje profundo (una modalidad de inteligencia artificial) para diseñar patrones de estimulación eléctrica para electrodos implantados temporalmente en la corteza visual (la región posterior del cerebro que procesa la información visual) de un voluntario ciego. El modelo mejoró el control de los investigadores sobre cómo las neuronas respondían a los estímulos y ayudó a predecir lo que el sujeto de estudio percibía.
Este logro constituye un primer paso hacia el desarrollo de prótesis corticales visuales (dispositivos implantados en la corteza visual del cerebro) que puedan comunicarse mejor con el cerebro del usuario.














