El calor es el principal mecanismo de pérdida de energía de la mayoría de los procesos industriales y también de los dispositivos electrónicos. Con la meta de poder gestionar y reaprovechar el calor de forma más eficiente, unos científicos han desarrollado un prototipo de memoria térmica que es capaz de controlar el flujo de calor mediante pequeños voltajes eléctricos. Esta innovación podría tener repercusiones muy importantes en la gestión inteligente del calor, la conversión de energía y el aprovechamiento de la energía térmica.

El logro es obra de un equipo liderado desde la Universidad de Barcelona (UB).

La investigación la ha dirigido el profesor Eric Langenberg, del Departamento de Física de la Materia Condensada de la Facultad de Física y el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (IN2UB) de la UB, y tiene como primer autor al experto Dídac Barneo (UB / IN2UB).

También destaca la participación de expertos del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS), ubicado en la Universidad de Santiago de Compostela, así como la Universidad de Zaragoza (UNIZAR), el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM) y el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), en España todas estas instituciones y las dos últimas dependientes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El trabajo aporta una estrategia innovadora para afrontar uno de los grandes retos de la electrónica actual: el control del calor en dispositivos electrónicos. «Esta investigación podría abrir la puerta al desarrollo de una nueva tecnología de almacenamiento de la información basada en el calor en lugar de la electricidad», detalla el profesor Langenberg.

El prototipo se basa en una estructura sólida formada por una capa de oro sobre una capa ultrafina (de siete nanómetros de espesor) de un óxido ferroeléctrico de hafnio y circonio (Hf0.5Zr0.5O2), que se deposita sobre un sustrato conductor de iones de oxígeno (zirconia estabilizada con itrio, YSZ).