El observatorio espacial XRISM todavía no ha empezado a trabajar, pero la fase de comprobaciones y calibración está terminando y ya ha obtenido algunas imágenes de prueba, que constituyen un espectacular adelanto de lo que vendrá.

 

El satélite astronómico XRISM (X-ray Imaging and Spectroscopy Mission), de la agencia espacial japonesa (JAXA) ayudada por las agencias espaciales estadounidense y europea (NASA y ESA), fue lanzado al espacio en septiembre pasado y tiene por misión escrutar el cosmos en rayos X, una banda que permite captar cosas que son difíciles de discernir, o incluso indetectables, en otras bandas del espectro electromagnético.

 

XRISM está diseñado para detectar rayos X con energías de hasta 12.000 electronvoltios y estudiará las regiones más calientes del universo, las estructuras más grandes y los objetos con la gravedad más fuerte. En comparación, la energía de la luz visible es de 2 a 3 electronvoltios.

 

El satélite posee dos instrumentos, Xtend y Resolve.

 

Xtend, desarrollado por la JAXA y universidades japonesas, es una cámara que capta imágenes de rayos X y puede realizar observaciones simultáneas con Resolve, proporcionando información complementaria.

 

Resolve es un espectrómetro microcalorímetro desarrollado por la NASA y la JAXA. Funciona a solo una fracción de grado por encima del cero absoluto (la temperatura más baja que permiten las leyes de la física) dentro de un contenedor de helio líquido del tamaño de un frigorífico. Cuando un rayo X alcanza el detector de 6 por 6 píxeles de Resolve, calienta el dispositivo en una cantidad relacionada con su energía. Al medir la energía de cada rayo X, el instrumento proporciona datos sobre la fuente que antes no estaban disponibles.

 

Tanto Xtend como Resolve cuentan con dos conjuntos de espejos de rayos X desarrollados en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA.

 

El equipo científico de la misión utilizó Resolve para estudiar N132D, un remanente de supernova (la nube de escombros emitida por la explosión de tipo supernova en la que fue aniquilada casi toda una estrella) y una de las fuentes de rayos X más brillantes de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia enana situada a unos 160.000 años-luz de distancia en la constelación austral Dorado.