Algunos planetas, por su cercanía a su estrella, acaban sincronizando su rotación con su traslación de tal modo que siempre tienen un mismo lado expuesto al sol y otro en el que nunca da el sol. Eso puede acarrear una gran diferencia entre la temperatura del lado diurno y la del nocturno. En el lado diurno, puede ser demasiado alta para permitir la vida; y en el nocturno, demasiado baja. ¿Podría, sin embargo, haber vida en el terminador, el anillo donde hay un crepúsculo o un alba perpetuos? En una investigación reciente, se ha examinado esta cuestión.

 

Los planetas con día y noche eternos son muy abundantes en el universo. Y también lo son los de este tipo que están en órbita a estrellas enanas rojas, mucho más frías que nuestro Sol, alrededor de las cuales un planeta puede tener temperaturas bajo cero en el lado nocturno.

 

Para que en un planeta exista vida tal como la entendemos, la temperatura debe permitir la existencia de agua líquida en la superficie. ¿Es plausible que pueda haberla en el terminador de uno de esos planetas con día y noche permanentes en órbita a una enana roja?

 

El equipo de Ana Lobo, de la Universidad de California en Irvine, Estados Unidos, simuló el clima de planetas con terminador inmóvil utilizando software empleado habitualmente para simular el clima de nuestro planeta, pero con algunos ajustes, entre ellos la ralentización de la rotación planetaria.

 

Los resultados indican que tales planetas pueden mantener climas habitables confinados en su terminador.