La frontera entre orden y caos podría ser la clave para la inteligencia natural y la artificial, a juzgar por los resultados más recientes de una intrigante línea de investigación.
Unos científicos de la Universidad de Sídney en Australia y el Instituto Nacional de Ciencia de los Materiales (NIMS) de Japón han descubierto que una red artificial de nanocables, cuando se la estimula eléctricamente puede ajustarse para que responda de forma similar a como lo hace un cerebro biológico.
El equipo internacional, dirigido por Joel Hochstetter, Zdenka Kuncic y Tomonobu Nakayama, descubrió que la red de nanocables, cuando se la mantenía en un estado «al borde del caos», realizaba tareas a un nivel óptimo.
Según los investigadores, esto sugiere que la naturaleza subyacente en la inteligencia neuronal es física, y su descubrimiento abre una emocionante vía para el desarrollo de la inteligencia artificial.
Los investigadores utilizaron cables de 10 micrómetros de longitud y no más de 500 nanómetros de grosor, dispuestos aleatoriamente en una superficie.
Cuando los cables se superponen, forman una unión electroquímica, como las sinapsis entre neuronas. Hochstetter y sus colegas descubrieron que las señales eléctricas que atraviesan esta red encuentran automáticamente la mejor ruta para transmitir la información. Y esta arquitectura permite a la red «recordar» las vías anteriores a través del sistema.














