Una colega entendió que la historia de la protagonista de hoy es digna de ser contada. “¿Te interesaría escribir sobre un caso, muy triste por cierto, pero que merece ser contado?”. La respuesta fue sí y, dos semanas más tarde la persona respondió para decir que estaba dispuesta a tratar el tema “aunque sea para desahogarme y para que la gente sepa que no se puede confiar en nadie. En la confianza es que está el peligro. Mi propia hermana se llevó a mi hija hace 12 años”.
Llegó el día de la cita. Ella, que puso como condición que no se le hicieran fotos ni se revelara su nombre, estaba a la espera del equipo de LISTÍN DIARIO. “Saludos, siéntense”. Ella lo hizo también. Su casa es bonita, muy bien cuidada, y delata que económicamente, su familia no está nada mal. Se le hizo saber este detalle y con una sonrisa respondió: “Ay, querida… Esto ha sido a base de mucho sacrificio, de mucho trabajo, pero sobre todo, de mucha oración”. Es fiel creyente en














