SAN CRISTÓBAL.- Esta ciudad, como capital de provincia, tiene el quinteto para triunfar. Se trata de un equipo encabezado por el gobernador provincial, Julio César Díaz, en representación del Poder Ejecutivo; un alcalde que conoce la problemática de la municipalidad, Nelson Guillén; un senador que puso en marcha una campaña denominada

“Orgullosamente sancristobalense”; un comandante policial que “conoce al cojo sentado y al ciego durmiendo”, el coronel Oscar Tejeda Báez y en representación del empresariado, Emanuel Dionisio Ramírez (Junior), quien hizo una campaña para despertar la reacción del Estado, con el nombre de “San Cristóbal cuna del Olvido“.

Unidos estos hombres a los diputados, alcaldes y directores de distritos municipales, pudieran impulsar, si unifican criterios, un plan de desarrollo sostenible, que incluya el rescate de los ríos y el patrimonio histórico cultural de la provincia.

Unidos pudiéramos conseguir un knockout a las tres “D” que ponen en riesgo la paz y la tranquilidad de una sociedad, como son la deserción escolar, el desempleo y la delincuencia.

Son muchas las necesidades y escasos los recursos que se necesitan para la unificación como un solo pucho de todos para poner a San Cristóbal en el carril de centro, teniendo que nos estamos quedando atrás.

Llegó la hora de definir qué hacer con unas estructuras históricas que hoy son ruinas o que están siendo subutilizadas, como son los casos del Mercado de la calle Padre Ayala, el edificio donde una vez funcionó el cine Duarte, el Palacio de Justicia, el Palacio del Ayuntamiento y la antigua Marina de Guerra.

¿Qué hacemos con las ruinas de lo que fue la Casa de Caoba, la Casa de Najayo, en la playa que lleva el mismo nombre de la comunidad, las ruinas de los Ingenio San Gregorio, de Nigua y Diego Caballero?

Es vergonzoso que en la época Leónidas Rafael Trujillo Molina, en algunos lugares de San Cristóbal había puentes para dinamizar la comunicación, y hoy esas estructuras nos existan, cuando se ha originado un crecimiento de la población, de manera descomunal.

Llegó la hora de desarrabilizar el llamado Mercado Modelo, convertido en un modelo de pestilencia, que amenaza con generar diferentes enfermedades, debido a este foco de contaminación.

Unidos podemos lograr un gol de media cancha, un cuadrangular por los 411 en el Estadio Quisqueya Juan Marichal. Una canasta de tres o un fulminante knockout contra el crimen, el caos, la improvisación, el irrespeto a la Ley y la violación a la propia Constitución.

Este quinteto no puede fallar. Ahora o nunca .Esperemos los resultados por la gracia de Dios Nuestro Señor.