Un planeta gigante orbita su estrella a tan corta distancia que provoca frecuentes llamaradas o erupciones solares desde la superficie de la estrella, lo que a su vez calienta e infla la atmósfera del planeta, en una especie de círculo vicioso.

 

Así se ha determinado en un nuevo estudio, a cargo de un equipo integrado, entre otros, por Ekaterina Ilin, del Instituto de Radioastronomía de los Países Bajos, y Katja Poppenhäger, del Instituto Leibniz de Astrofísica en Potsdam, Alemania. Para el estudio, el equipo se valió de observaciones realizadas por los telescopios espaciales James Webb de la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense; el TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA; y el Cheops (CHaracterising ExOPlanet Satellite) de la ESA.

 

La estrella en cuestión, llamada HIP 67522, es un poco más grande y fría que nuestro Sol, y el planeta con el que interactúa violentamente es HIP 67522 b. Ese sistema solar, situado a unos 400 años-luz de distancia del nuestro, cuenta también con otro planeta, HIP 67522 c. Se trata de un sistema solar muy joven; HIP 67522 tiene 17 millones de años de edad, poquísimo si lo comparamos con los 4.500 millones de años del Sol.

 

En el planeta Tierra, la “meteorología espacial” causada por las erupciones solares puede causar interferencias en las comunicaciones por radio o incluso dañar satélites artificiales. Pero la atmósfera de la Tierra nos protege de buena parte de esa violencia, y además orbitamos alrededor del Sol a una distancia lo bastante grande como para mantenernos fuera del alcance de la acción directa de las erupciones solares.

 

No ocurre lo mismo con el planeta HIP 67522 b. Este gigante gaseoso tarda solo siete días en completar una órbita alrededor de su estrella. En otras palabras, un “año” dura apenas lo que una semana en la Tierra. Esto sitúa al planeta peligrosamente cerca de su estrella.