Nuestra galaxia podría estar repleta de planetas interestelares, sin vínculos gravitacionales con ninguna estrella. Un equipo internacional de científicos, dirigido por astrónomos polacos, ha anunciado el descubrimiento de un planeta de este tipo y del tamaño de la Tierra que es el más pequeño encontrado hasta la fecha.
Más de cuatro mil planetas extrasolares han sido descubiertos hasta la fecha. Aunque muchos de los exoplanetas conocidos no se parecen a los de nuestro sistema solar, tienen una cosa en común: todos orbitan alrededor de una estrella. Sin embargo, las teorías de formación y evolución planetaria predicen la existencia de planetas flotantes (interestelares), que no están ligados gravitacionalmente a ninguna estrella. De hecho, hace unos años los astrónomos polacos del equipo OGLE del Observatorio Astronómico de la Universidad de Varsovia proporcionaron la primera evidencia de la existencia de tales planetas en la Vía Láctea. Escribiendo en la revista Astrophysical Journal Letters, los astrónomos de la OGLE anunciaron el descubrimiento del planeta más pequeño encontrado hasta la fecha.
Los exoplanetas solo raramente pueden ser observados de forma directa. Normalmente, los astrónomos encuentran planetas usando observaciones de la luz de la estrella anfitriona del planeta. Por ejemplo, si un planeta cruza por delante del disco de su estrella madre, entonces el brillo observado de la estrella disminuye periódicamente en una pequeña cantidad causando los llamados tránsitos. Los astrónomos también pueden medir el movimiento de la estrella causado por el planeta.
Los planetas interestelares no emiten prácticamente ninguna radiación y, por definición, no orbitan ninguna estrella anfitriona, por lo que no pueden ser descubiertos con los métodos tradicionales de detección astrofísica. Sin embargo, los planetas errantes pueden ser descubiertos usando un fenómeno astronómico llamado microlente gravitacional. La microlente resulta de la teoría de la relatividad general de Einstein, según la cual un objeto masivo (la lente) puede desviar la luz de un objeto de fondo que sea brillante (la fuente). La gravedad de la lente actúa como una enorme lupa que dobla y magnifica la luz de las estrellas distantes.














