Nuevas observaciones detalladas con las instalaciones del NOIRLab de la NSF revelan un joven exoplaneta, orbitando una joven estrella en el cúmulo de las Híades, que es inusualmente denso para su tamaño y edad. Con un “peso” de 25 masas terrestres, y ligeramente más pequeño que Neptuno, la existencia de este exoplaneta está en desacuerdo con las predicciones de las principales teorías de formación de planetas.
Las nuevas observaciones del exoplaneta, conocido como K2-25b, hechas con el telescopio WIYN de 0,9 metros en el Kitt Peak National Observatory (KPNO), un programa del NOIRLab de la NSF, el telescopio Hobby-Eberly en el Observatorio McDonald y otras instalaciones, plantean nuevas preguntas sobre las teorías actuales de formación de planetas. Se ha encontrado que el exoplaneta es inusualmente denso para su tamaño y edad, lo que plantea la pregunta de cómo llegó a existir. Los detalles de los resultados aparecen en la revista The Astronomical Journal.
Ligeramente más pequeño que Neptuno, K2-25b orbita una estrella enana de tipo M, el tipo de estrella más común de la galaxia, en 3,5 días. El sistema planetario es miembro del cúmulo de estrellas Híades, un cúmulo cercano de jóvenes estrellas en dirección a la constelación de Tauro. El sistema tiene aproximadamente 600 millones de años, y está situado a unos 150 años luz de la Tierra.
Los planetas con tamaños entre los de la Tierra y Neptuno son compañeros comunes de las estrellas de la Vía Láctea, a pesar de que no se encuentran tales planetas en nuestro Sistema Solar. Entender cómo se forman y evolucionan estos planetas «sub-Neptuno» es una cuestión a la vanguardia de los estudios de exoplanetas.
Los astrónomos predicen que los planetas gigantes se forman primero ensamblando un modesto núcleo de hielo de roca de 5 a 10 veces la masa de la Tierra y luego envolviéndose en una masiva envoltura gaseosa de cientos de veces la masa de la Tierra. El resultado es un gigante gaseoso como Júpiter. El exoplaneta K2-25b rompe todas las reglas de este cuadro convencional: con una masa 25 veces mayor que la de la Tierra y un tamaño modesto, K2-25b es casi todo núcleo y muy poca envoltura gaseosa. Estas extrañas propiedades plantean dos rompecabezas para los astrónomos. Primero, ¿cómo hizo K2-25b para ensamblar un núcleo tan grande, muchas veces el límite de 5-10 masas terrestres predicho por la teoría? Y segundo, con su alta masa del núcleo, y la consecuente fuerte atracción gravitacional, ¿cómo evitó acumular una significativa envoltura gaseosa?














