Los conflictos entre seres humanos y la fauna silvestre son cada vez objeto de mayor preocupación en la biología de la conservación. La cantidad de personas que viven en áreas urbanas está aumentando rápidamente en todo el mundo y, en consecuencia, el patrón temporal de ocupación de áreas naturales para uso recreativo también está cambiando, lo que deriva en una concentración cada vez mayor de personas durante los fines de semana y días festivos en espacios naturales. Esto es particularmente evidente en las sociedades ricas, donde más personas visitan áreas naturales en días festivos y fines de semana, causando molestias a la vida silvestre en el llamado «efecto fin de semana».
Con el objetivo de evaluar este tipo de molestias, científicos de la Universitat de València (España) han estudiado los cambios de comportamiento de 30 águilas perdiceras seguidas en parques naturales de las provincias de Valencia y Castellón, durante los fines de semana, con una mayor presencia humana en sus territorios. El águila perdicera es una especie muy amenazada en Europa, y con una alta mortalidad de individuos debido principalmente a electrocuciones, envenenamientos y disparos.
Para ello, los investigadores reciben datos de telemetría por GPS de las águilas, que van equipadas con transmisores vía satélite de última generación, una tecnología novedosa que permite conocer la posición de las águilas perdiceras cada 5 minutos con una gran precisión. Gracias a esta tecnología, se puede calcular la distancia que recorren las águilas diariamente, y se ha podido comprobar que, durante los fines de semana, cuando la presencia humana en sus territorios es mayor, estas se ven obligadas a desplazarse de un lugar a otro y a cubrir mayores distancias para encontrar alimento.














