Desde que se descubrieron, alrededor de la estrella Kepler-51, tres planetas con una densidad extraordinariamente baja, el misterio sobre ellos no ha cesado.

 

Esos tres planetas tienen tamaños que, en líneas generales, son similares al de Saturno, pero sus masas son solo de unas pocas veces la de la Tierra, resultando ello en una densidad como la del algodón de azúcar. Se cree que tienen núcleos diminutos y enormes atmósferas de hidrógeno y helio, pero cómo se formaron estos extraños planetas y cómo sus atmósferas no han sido destruidas por la intensa radiación de su joven estrella sigue siendo un enigma.

 

Los planetas con una densidad tan baja como la de estos son muy inusuales y, cuando alguno se forma, suele ser el único de su tipo en un sistema planetario. Intentar explicar cómo se formaron tres planetas de este tipo en un mismo sistema es todo un desafío.

 

Y ahora resulta que este inusual sistema planetario, situado a unos 2.600 años-luz de distancia de la Tierra, tiene al menos un planeta más, según una nueva investigación. El hallazgo de este cuarto planeta, y la posibilidad de que existan más, hacen todavía más complejo y extraño a este sistema solar.