Unos análisis de recipientes del Neolítico británico increíblemente bien conservados pese a su antigüedad, que fueron empleados para cocinar, han permitido averiguar qué clase de platos elaboraba la gente del lugar en aquella época.
El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Simon Hammann y Lucy Cramp, ambos de la Universidad de Bristol en el Reino Unido.
Los análisis de recipientes para cocinar, que fueron encontrados en las aguas alrededor de pequeñas islas artificiales en Escocia, han permitido averiguar que en algunos de los recipientes se cocinaron cereales, a veces mezclados con productos lácteos y ocasionalmente con carne.
Los análisis también indican que los recipientes pequeños solían ser utilizados para cocinar cereales con leche mientras que los grandes se destinaban por regla general a cocinar platos a base de carne.
El cultivo de cereales en Gran Bretaña comenzó alrededor del año 4.000 a.C. y probablemente fue introducido por agricultores emigrantes procedentes de la Europa continental. Así lo demuestran algunas recuperaciones, a menudo esporádicas y con contenido escaso, de granos de cereal lo bastante conservados y otros restos encontrados en yacimientos arqueológicos del Neolítico.














