En la astronomía de hoy en día, es bastante usual detectar discos de materia, alrededor de estrellas, en los cuales tiene lugar el proceso de formación de nuevos planetas. Pero no es para nada usual que el disco esté en torno a un planeta y que, por tanto, el astro o astros que allí se vayan a formar deban ser satélites.
Unas observaciones astronómicas recientes han proporcionado las primeras mediciones directas de las propiedades químicas y físicas de un disco protosatelital situado en torno a un exoplaneta (planeta de fuera de nuestro sistema solar).
El disco rico en carbono está situado alrededor de un gran planeta llamado CT Cha b, que se encuentra a 625 años-luz de la Tierra. El disco tiene capacidad para forjar más de una luna. Sin embargo, ningún objeto calificable de luna ha sido detectado todavía en el disco.
La reveladora investigación sobre este singular disco de materia la han realizado Gabriele Cugno, de la Universidad de Zúrich en Suiza, y Sierra L. Grant, del Instituto Carnegie de Ciencia en Washington DC, Estados Unidos. Las observaciones se han hecho con el telescopio espacial James Webb, fruto de una colaboración internacional encabezada por la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense.
La estrella en torno a la cual orbita el planeta es joven; solo tiene 2 millones de años y aún acumula material circunestelar. Sin embargo, el disco circumplanetario descubierto por el telescopio Webb no forma parte del disco de acreción más grande que rodea la estrella central. Ambos objetos se encuentran separados por 74.000 millones de kilómetros.














